Bicho de siete cabezas

Sonia Natalia Cogollo-Ospina

Las secuelas no acaban con el tiempo. Lo amenizan. Cuando pasan en mi mente las horas de espera, sinceramente, tengo compasión de mí. Un nudo en la garganta, el llanto estancado, la indignación acompañada de un largo suspiro. Aún hoy, años después, la espera es por demás agonizante. Horas, minutos, segundos de espera, ¡oh Dios! Es como nunca terminar de pagar el pecado original. Es ser condenado a muerte varias veces. ¿Quién dice que sólo se muere una vez? Los sentidos se confunden, las palpitaciones invaden la audición. Dificultades con la respiración. Los nervios ya no tiemblan… dan sacudidas. La espera está terminando. Oigo el barullo de las ruedas. A toda costa, quiero entrar en la pared. Esconderme, hacer parte del cemento del cuarto. Ojos en la abertura de las puertas rodean la cerradura. Ya no sé quién soy. Arrinconado, intento una fuga alucinante. Agarrado, inmovilizado… Escucho parte de mi gemido. ¿Quién dice que sólo se muere una vez?
Austregésilo Carrano Bueno, “Secuelas… y… secuelas”[1] (Poema de las 4 horas de espera para la aplicación de electroconvulsoterapia).

En el libro Canto de los malditos, Austregésilo Carrano Bueno cuenta con detalles su experiencia en los manicomios del Brasil en los años setenta desde sus 17 años. Hasta los 20 años, él fue internado en varias instituciones psiquiátricas. Austregésilo pasó días amarrado a la cama o encerrado en cubículos oscuros e inmundos; recibía inyecciones diarias, aplicadas sin el menor cuidado, lo que le produjo heridas, hinchazones e infecciones. En el 2001 el libro fue vetado, en virtud del proceso que Carrano emprendió contra el doctor Alô Guimarães, médico psiquiatra, que lo trató mientras estuvo interno en el Hospital Buen retiro, volviendo a reeditarse en el 2004.

Tres psicólogos brasileros afirman que el libro de Carrano Bueno

no es simplemente el relato o el desahogo de un hombre, sino que representa la voz de millares de personas que fueron víctimas de los horrores practicados dentro de los hospitales psiquiátricos de todo el país. Es un grito de justicia y una apelación a las autoridades clamando la necesidad de cambios rápidos y eficientes en el campo de la salud mental. (Vaz de Oliveira, de Castro Rocha y de Souza Leal, p. 2).

La psiquiatría, según los autores, es una forma de política, que genera conceptos y construye patologías a todo instante (p. 3), pues castiga y encarcela a aquellos individuos considerados improductivos por el sistema capitalista de nuestras sociedades.  Como recuerda Ronald Laing:

Como estar loco significa exactamente no aceptar un orden de funcionamiento de las cosas, el loco es apartado de la convivencia con los hombres “normales” para que no estorben su productividad. Para que no generen conflictos indeseables al “sistema”. Para que, inclusive, no comience a generar dudas en las mentes de otros hombres, sobre la pretendida racionalidad del mundo.

siete

En el año de 1974 Carrano era un adolescente en la ciudad de Curitiba, y en el marco de la dictadura militar se tildaba de bandidos a los jóvenes de cabello largo, a los rockeros y los consumidores de drogas, sufriendo de esa manera persecuciones policiales. El autor tenía entonces 17 años, era estudiante cuando su padre encontró en el bolsillo de su chaqueta un cigarro de marihuana. Aconsejado por un amigo militar, llevó a su hijo a un hospital psiquiátrico.  Laís Bodanzsky se vale de los sucesos narrados en este libro para recrear su película Bicho de siete cabezas, que recibió 57 premios cinematográficos a lo largo del 2001, pasando a convertirse en el filme brasilero más premiado ese año.

REFERENCIAS

Da Silva, C. (2007). Canto dos malditos: memoria e ressentimiento de un tiempo perdido. Revista Mirante, 1(2). Recuperado de http://mirante.110mb.com/3ed/291120077.pdf

Vaz de Oliveira, W., de Castro Rocha, C. y de Souza Leal, M. (2007). As relações de poder e a construção da loucura: uma análise do livro Canto dos malditos de Austregésilo Carrano Bueno. Anais do XIV Encontro Nacional da Abrapso. Diálogos em Psicologia Social. Recuperado de http://www.abrapso.org.br/siteprincipal/anexos/AnaisXIVENA/conteudo/pdf/trab_completo_128.pdf

30 de agosto de 2011

[1] Poema original: Seqüelas não acabam com o tempo. Amenizam. Quando passam em minha mente as horas de espera, sinceramente, tenho dó de mim. Nó na garganta, choro estagnado, revolta acompanhada de longo suspiro. Ainda hoje, anos depois, a espera é por demais agonizante. Horas, minutos, segundos são eternidades martirizantes. Não começam hoje, adormeceram, a muito custo… Comigo. Esta espera, oh Deus! É como nunca pagar o pecado original. É ser condenado à morte várias vezes. Quem disse que só se morre uma vez? Sentidos se misturam, batidas cardíacas invadem a audição. Aspirada a respiração não é… é introchada. Os nervos já não tremem… Dão solavancos. A espera está acabando. Ouço barulho de rodinhas. A todo custo, quero entrar na parede. Esconder-me, fazer parte do cimento do quarto. Olhos na abertura da portas rodam a fechadura. Já não sei quem e o que sou. Acuado, tento fuga alucinante. Agarrado, imobilizado… Escuto parte do meu gemido. Quem disse que só se morre uma vez? (Austregésilo Carrano).

El hombre de arena: la escritura como instrumento del poder disciplinario

Sonia Natalia Cogollo-Ospina

“No pienso quedarme aquí hasta que el viento me borre como si fuera
un hombre de arena”. Mateo, en El hombre de arena

Este hombre de arena no tiene nada que ver con el cuento de Hoffman, aunque de manera similar, se trata de una historia acerca de lo siniestro, una historia que causa escalofrío y moviliza múltiples emociones, principalmente de rabia e impotencia frente a lo que se observa en un Hospital Psiquiátrico de Extremadura a finales de los años 60.  Así, la película de José Manuel González-Berbel gira en torno a dos ejes: una historia de amor entre dos pacientes y los manejos de poder al interior de la institución.

archivos_imagenes_peliculas_e_el-hombre-de-arena_imagen2846Mateo, citado en el epígrafe, es un joven inteligente que es ingresado al Hospital sin una razón clara, aunque se puede sospechar que es por causa de un cuestionamiento a la autoridad.  Burgos, el director del psiquiátrico, pronto toma la erudición de Mateo como desafío a su conocimiento y comienza una historia de abuso del poder.  A Mateo cada vez le quedan más claras las normas de la institución, al ser sometido a diversos castigos (tratamiento moral) que le muestran la violencia del poder psiquiátrico y las jerarquías que en estos lugares se establecen y en las cuales se posibilita el ejercicio de la violencia en sus diversas jerarquías: desde los cuidadores hasta el director de la institución.

El funcionamiento del poder disciplinario, constituido por la policía, la escuela y las instituciones psiquiátricas, se puede observar cuando es sobre el cuerpo que recae el disciplinamiento, principalmente con el lema de Burgos: “orden y control”, cuando se tiene un inventario de los gestos, el tiempo y el comportamiento del individuo a través de las historias clínicas, porque, como bien lo advertía Foucault: “Para que la disciplina sea siempre ese control, esa captura permanente y global del cuerpo del individuo (…) está necesariamente obligada a utilizar un instrumento que es la escritura” (2003/2008, p. 69), para así anotar y registrar todo lo que ocurre, todo lo que hace el individuo, todo lo que dice y para mantener siempre accesible esa información.  Esto se hace mucho más evidente en el caso de Lola, una interna que lleva varios años en el Hospital, a quien no le han dado voz y cuya historia clínica prolonga un rótulo y perpetúa unos hechos dolorosos para la paciente en que ni siquiera se ha escuchado su versión de los mismos.

Lo único objetable de esta cinta sería el título mismo, pues se contradice con el objetivo de Mateo, precisamente no quiere ser un hombre de arena, él quiere dejar huella en el hospital, con sus compañeros, luchar por mejorar sus condiciones.  En su lugar, le pondría El hombre de la gaita, resaltando así su cualidad artística y cómo a través de ese instrumento manifestaba sus emociones, desafiando de manera sublime la inhumanidad reinante en el hospital.

Referencia

Foucault, M. (2003/2008). El poder psiquiátrico. 1ª ed. 2ª reimpr. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

15 de agosto de 2011

Bedlam: una institución a la medida del poder psiquiátrico

Sonia Natalia Cogollo-Ospina

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Es el año 1761 y en Londres se ha convertido en un atractivo turístico ir al manicomio, el Bethlem Hospital[1], mejor conocido como Bedlam, que tiene dos significados en inglés: 1) un lugar o situación lleno de ruido, actividad frenética y confusión; 2) hospital psiquiátrico o “casa de locos”.  Por esa razón es que preferían jugar con la doble acepción de la palabra homófona.

Instituciones psiquiátricas como esta se prestaban para la exhibición de los pacientes, cual si fueran animales de un zoológico o monstruos de un circo, un espectáculo para las clases altas: por un penique ingresaban a ver a los pacientes en sus celdas. Constituían una lección moral para el gran público sobre los frutos de la pasión, el vicio y el pecado, por lo que incluso recibía el apodo de “academia” o “escuela de miseria”. Una publicación periódica, en 1753, sostenía: “Aquí se ve a los grandes pensadores del planeta más rebajados aun [sic] que los mismos insectos que se arrastran por la tierra; de tan humillante espectáculo podremos aprender a moderar nuestra soberbia” (Porter, 2003, p. 76).

En esta película, dirigida por Mark Robson en el año 1946 y estelarizada por el ícono del terror, Boris Karloff, se puede apreciar la noción que para el siglo XVIII se tenía de la locura, como producto de los vicios, de una vida amoral. Este filme se inspiró, en parte, en la serie de ilustraciones La carrera del libertino (1735) de William Hogarth, en que se presenta el deterioro moral del joven Tom Rakewell, quien malgasta su fortuna en una vida de lujo, prostitutas y en el juego, hasta que es recluido en el famoso hospital psiquiátrico Bedlam. Pero, a diferencia de las ilustraciones de Hogarth, pone de presente un asunto crítico frente a la institución psiquiátrica: aquello que denunciaba Foucault respecto a la dupla saber/poder, pues el director de este hospital, encarnado por Karloff, aduce la supuesta locura de Nell Bowen, una joven que procura mejorar las condiciones de los pacientes, consiguiendo de esa manera someterla a una de las peores pesadillas imaginables: ser considerada por todos como loca, únicamente por la palabra de una autoridad psiquiátrica.

 

Referencias

Foucault, M. (2001). Los anormales: curso en el Collège de France (1974-1975). 2ª ed. México: Fondo de Cultura Económica.

Porter, R. (2003). Breve historia de la locura. México: Fondo de Cultura Económica; Madrid: Turner.

1° de agosto de 2011

[1] Fundado en 1247 como priorato, en 1357 comenzó a recibir enfermos mentales.  Fue el primer hospital psiquiátrico del que se tenga noticia en Europa.

Sumas y restas de un ingeniero oportunista

SUMAS Y RESTAS DE UN INGENIERO OPORTUNISTA

Sonia Natalia Cogollo-Ospina

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El dinero fácil marcó a la Antioquia de los ochenta y permeó a todos los estratos de la sociedad, sin perdonar siquiera a profesionales que se consideraban honestos, como es el caso de Santiago, el ingeniero protagonista de Sumas y restas (2005) que durante el auge del narcotráfico en Medellín dejó a un lado sus escrúpulos morales y éticos y sucumbió a la tentación de acumular dinero en el menor tiempo posible para acceder a lujos y placeres que, con su carrera probablemente demorarían más tiempo en conseguirse.

Se trata de una historia del aclamado director Víctor Gaviria, inspirada en un episodio particular de un ingeniero que, como Santiago, se dejó deslumbrar por la idea de capitalizarse en poco tiempo, en un negocio ilícito de manera temporal.  Como quien dice, haría algo ilegal por un periodo breve para luego disfrutar de lo obtenido y retomar su profesión.  Es, en definitiva, un retrato de lo que sucedió y sucede con muchas personas, profesionales o no, que creyeron que con los negocios ilícitos y clandestinos se podría amasar fortuna. Sin embargo esta película nos muestra cómo la sabiduría popular nuevamente se refrenda con dichos como “lo que mal comienza, mal termina” o “lo que por agua viene, por agua se va”.

30 de mayo de 2011

Facebook, la Mark(a) de lo social en los albores del siglo XXI

Artículo: Facebook, la Mark(a) de lo social en los albores del siglo XXI. (2016). En: Funlam Journal  of Students’ Research, 1(1). Available in English.

Cuando el Crimen perfecto se descubre por una fractura

CUANDO EL CRIMEN PERFECTO SE DESCUBRE POR UNA FRACTURA
Sonia Natalia Cogollo-Ospina
“[…] todo tiene su punto débil donde se puede quebrar, tarde o temprano”
(Hoblit, 2007)
De los diversos profesionales se tienen estereotipos, así los matemáticos se conciben como “nerdos”, “con gafas”, ensimismados; los abogados como “ladrones”, “peleadores”, de gustos exquisitos; los psicólogos como racionales, equilibrados, que buscan conciliar, aunque también se conciben con su “locura”; los ingenieros como personas dadas al cálculo matemático, muy racionales, nada emotivas.
El cine refleja igualmente esas concepciones en la pantalla gigante, reforzando en ocasiones esos estereotipos.  El presente ciclo “Ingenieros de película” pretende escudriñar en las producciones cinematográficas la imagen que proyectan de estos profesionales y poder compararla con la realidad para así examinar qué tanta justicia está haciendo el cine de ellos.
Comúnmente se imagina al ingeniero como alguien metódico, calculador, con un pensamiento lógico-matemático sobresaliente, y con dificultades para expresar sus sentimientos, poco entregado al amor porque sus prioridades son la tecnología, los computadores y demás máquinas electrónicas, la pasión que le despierta el auscultar un aparato en sus entrañas.  Pues bien, la película con que iniciamos este ciclo tiene a un protagonista que encaja bastante con este perfil, se trata de Ted Crawford, un ingeniero aeronáutico que ante la infidelidad de su esposa ha planeado el crimen perfecto.  Todo está milimétricamente calculado, lleva meses haciendo un seguimiento exhaustivo a su esposa y su amante y ha planeado cuidadosamente su retaliación.  Así, este filme muestra un duelo entre dos mentes brillantes: la del ingeniero asesino y la del fiscal que busca la fractura en la perfección del crimen ejecutado por un hombre meticuloso y cínico.

 

10 de mayo de 2011

Ingenieros de película